La Coraza de la Fe: Es nuestra defensa firme contra las dudas, los temores y todos los ataques espirituales. La fe no es solo creer en Dios cuando todo va bien, es confiar plenamente en Él incluso cuando no podamos entender lo que está ocurriendo. Debemos actuar cada día con la seguridad de que Dios es siempre fiel, firme con Su Palabra y sus promesas. Aplicar la fe en nuestra vida diaria significa orar confiando en que Él escucha, obedecer aunque aún no veamos resultados inmediatos, y mantenernos de pie en medio de las tormentas. Como dice Efesios 6:16, “sobre todo, tomen el escudo de la fe, con el cual podrán apagar todos los dardos encendidos del maligno.” Con esa coraza, avanzamos protegidos y seguros bajo la cobertura de nuestro Dios.

